domingo, 1 de noviembre de 2015

Wordvember, primer día.



 Estaré participando en una actividad que lleva por nombre Wordvember, daré más detalles el día de mañana, ¿vale?, por el momento dejo la siguiente historia, ¡saludos! ñ_ñ.

Casa oscura
Noodle Kattepón Váiz.

―Agradezco mucho el que hayas querido verme.
―Lo pensé con seriedad, me parece que ya era necesario.
―El postre está delicioso.
―Es uno de tus favoritos.
―Sí... quería decirte que…
―¡Shhh!, el reloj está cantando.
―Es agradable su música.
―Sí, la música de ese cucú me ha dicho que ya tengo que irme.
―¿Qué? ¡Oh! Vaya, tienes razón… hoy el tiempo pasó demasiado rápido.
―Sí, el tiempo.
―Lo siento… lo que sucedió, lo que hice… la manera en que me encontraste. Aquella expresión en tu rostro, es una de las tantas cosas que no puedo olvidar. Y lo único que se me ocurre decirte, es que te amaba. Sin embargo, los sentimientos de mi alma y los pensamientos en mi cabeza no concordaban con la vida del mundo y entonces la cuerda y el fuerte trozo de madera al fondo del ropero me brindaron lo que más quería.
―¡Basta!
―Perdóname, ¡por favor, perdóname!
―Hace tiempo lo hice, ahí, al compás de las velas; no sé cuántas se consumieron. Luego, ya no tuve fuerzas para encender otra.
―Sí, lo recuerdo. Sin embargo decidí no irme a ningún lado, sabía que el tiempo me otorgaría una oportunidad para que al menos pudiera despedirme de ti y finalmente dejar la oscuridad que aún me rodea.
―Escucha, el reloj vuelve a tocar. Ya debo irme.
―Sí, muchas gracias por la comida, por tu compañía, estoy muy feliz. Adiós.
―Me alegra, tranquilo y ya no te preocupes. Descansa, descansa bien…
Se disipa una sombra grisácea entre la danza de la luz de las velas que se consumen. Y entonces, la casa donde una mujer llora frente a un altar de muertos, queda en penumbra.

 *Fotografía o dibujo, próximamente*



Por: Noodle Kattepón Váiz.

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